

cosas que nunca dije


Un joven matrimonio es expuesto a un peligroso rumor que circula en la alta sociedad. Robert Windermere es acusado de proporcionar cuantiosas sumas de dinero en secreto a Mrs. Erlynne, una madura mujer de dudosa reputación, mientras tanto, su mujer Meg Windermere llama la atención de Lord Darlington, un conocido playboy. La llegada de Mrs. Erlynne a la Costa Amalfitana la convierte en el foco de atención de todos los hombres de la Riviera, en especial de Lord Augustus "Tuppy", quien le declara sus sentimientos desde el primer momento. En el 21 cumpleaños de Meg la situación llega a un punto crítico, la joven esposa despechada huye de la fiesta para fugarse con el atractivo Lord Darlington.










man parte de su nada despreciable filmografía.
protagonizada por Julia Roberts, Billy Crystal y John Cusack.
n la que se encuentra fortuitamente con quien fuese su prometida antes del accidente que le dejó en coma durante varios años: Se abre la puerta y aparece una mujer (Brooke Adams - Sarah) que colabora en la campaña electoral del candidato "Sheen", la mujer con quien, ayer, íbamos a compartir la vida. Hoy, esa mujer sonríe distante y nos mira como se mira un recuerdo ajeno; nos presenta a su marido, nos dispensa cuatro palabras que pretenden ser cordiales y se despide rápidamente, como si ayer fuese hace mil años. Se cierra la puerta, y con ella el nudo que anida en nuestra garganta.


eja intimidar ni por la enfermedad ni por las limitaciones de la ciencia.





ráneo significaba desaparecer por completo para el mundo de la superficie. Un viaje de vuelta es imposible dado que tras ingresar en el submundo (aunque fuera de la forma accidental en que lo hace el protagonista, Richard Oliver Mayhew) te conviertes en una especie de sombra, un vago recuerdo, algo que simplemente no está ante tus ojos. Hay muchas personas con las que nos cruzamos a diario y que no parecen estar ante nuestros ojos. Como si anduvieran, resignados, de un sitio para otro buscando algo que hubiesen perdido hace mil años. No reparamos en ellos. No existen. No nos importan sus vidas, sus inquitudes o sus miedos, sus recuerdos o sus sueños. No nos importan porque no son los nuestros, porque en nuestro mundo, que somos exclusivamente nosotros mismos, no existen. El proximo lunes, cuando llegue de nuevo al trabajo, limpiaré mis gafas con empeño y abriré bien los ojos. Volveré a dar los buenos días de rigor, pero esta vez sosteniendo sus miradas con la calidez de una sonrisa. Una de esas que te hace sentir que existes incluso aquí, en la superficie.

jovialidad aranesa y su flema natural así la asalten los tercios de Flandes con Don Gonzalo de Bracamonte a la cabeza, ha dado buena cuenta del impreso facilitado donde ha plasmado su queja muy risueña, muy cordial. 









Le veremos entonces recurrir la estrategia de la renuncia: el acto extremo con el cual algunos raros escritores se aseguran el único modo de captar el destello de la vida plena e inexpresable, no sofocada por el poder. Le veremos renunciar al yo, a su grandeza y a su supuesta dignidad, y hasta creer que está encarnando por sí sólo la desaparición del sujeto en Occidente. "Lo que yo quiero es seguir existiendo sin ser molestado", dice el doctor Pasavento, y luego, de forma algo contradictoria, se pregunta si será capaz de vivir sin que nadie se acuerde, ni lejanamente, de que existe. Viaja al manicomio suizo donde Walser vivió tantos años apartado del mundo y se acerca al ejercicio de un arte muy peculiar y en el que su escritor más admirado fue un consumado maestro: el arte de convertirse en nada.
Sinopsis:
"En el futuro, un nuevo régimen dictatorial pone coto a los conflictos armados al prohibir todo tipo de emociones. Los sentimientos son considerados crímenes que se castigan con la pena de muerte. La literatura, el arte o la música provocan reacciones en el hombre, por lo que deben ser suprimidas. Para lograrlo, el Gobierno ha creado un cuerpo de élite encargado de combatir a aquellos individuos que osen desafiar las reglas. Uno de estos agentes, llamados clérigos, es John Preston, el más aventajado e incorruptible. Pero un día olvida tomar una dosis de “prozium”, una droga que altera la mente para ocultar las emociones, lo que provoca que toda su escala de valores cambie de manera súbita. "
"En los primeros años del siglo XXI la Tercera Guerra Mundial había estallado. Aquellos que sobrevivimos sabemos que la humanidad jamás podría soportar una cuarta. Que nuestra propia naturaleza no se podía poner en riesgo por más tiempo. Entonces creamos un nuevo brazo de la ley: El Clérigo Grammaton. Nuestra tarea era buscar y erradicar la verdadera fuente de la inhumanidad hacia el hombre. Su habilidad para sentir."

Pese a todo, resulta innegable su condición de cinta de culto para gran parte de su público, y es que la película, todavía inédita en nuestro país, consigue enganchar con sus consabidas coreografías de lucha y estética "Matrix", con su acertada ambientación y su previsible y aglutinadora dosis de filosofía; todo ello de la mano de un reparto de lujo cuyo saber hacer nos obliga, y a veces, pocas, nos invita, a seguir el viaje de Preston por entre sus sentidos recobrados, alentándole a dejar un día más su ración de Prozium y conducirnos así hacia un final no por previsible menos deseable.
No se la pierdan, ya lo dijo farruquito: ¡M'ha gustao paaaaaayo!