jueves, septiembre 01, 2005

"Equilibrium"



"But I, being poor, have only my dreams;
I have spread my dreams under your feet;
tread softly because you tread on my dreams."



Director: Kurt Wimmer Guión: Kurt Wimmer Fotografía: Dion Beebe Montaje: Tom Rolf y William Yeh Música (original): Klaus Badelt Intérpretes: Christian Bale, Taye Diggs, Dominic Purcell, Sean Pertwee, Angus McFadyen, Emily Watson, Sean Bean, Matthew Harbour, Kurt Wimmer.

Sinopsis:

"En el futuro, un nuevo régimen dictatorial pone coto a los conflictos armados al prohibir todo tipo de emociones. Los sentimientos son considerados crímenes que se castigan con la pena de muerte. La literatura, el arte o la música provocan reacciones en el hombre, por lo que deben ser suprimidas. Para lograrlo, el Gobierno ha creado un cuerpo de élite encargado de combatir a aquellos individuos que osen desafiar las reglas. Uno de estos agentes, llamados clérigos, es John Preston, el más aventajado e incorruptible. Pero un día olvida tomar una dosis de “prozium”, una droga que altera la mente para ocultar las emociones, lo que provoca que toda su escala de valores cambie de manera súbita. "


"En los primeros años del siglo XXI la Tercera Guerra Mundial había estallado. Aquellos que sobrevivimos sabemos que la humanidad jamás podría soportar una cuarta. Que nuestra propia naturaleza no se podía poner en riesgo por más tiempo. Entonces creamos un nuevo brazo de la ley: El Clérigo Grammaton. Nuestra tarea era buscar y erradicar la verdadera fuente de la inhumanidad hacia el hombre. Su habilidad para sentir."

Así, con una voz en off ligeramente cavernosa e inquietante y con unas imágenes apocalípticas de por medio, la película nos muestra ya un prólogo de lo que nos espera durante 107 minutos. A caballo entre "1984" (Orwell) y "Farenheit 451"(Bradbury), con ciertos trazos de "Un mundo Feliz"(Huxley) y bajo la inequívoca influencia de la ya mítica "Matrix" (el exitazo de los hermanos Wachowski parece haber dejado su impronta, para bien o para mal, en buena parte de la ciencia ficción posterior a su creación),"Equilibrium" se convierte en uno de esos films con eterna vocación de obra maestra, quizá excesivamente pretenciosa y con una tendencia al efectismo sospechosa de intentar suplantar aquellos pasajes donde la trama se estanca por momentos.



Pese a todo, resulta innegable su condición de cinta de culto para gran parte de su público, y es que la película, todavía inédita en nuestro país, consigue enganchar con sus consabidas coreografías de lucha y estética "Matrix", con su acertada ambientación y su previsible y aglutinadora dosis de filosofía; todo ello de la mano de un reparto de lujo cuyo saber hacer nos obliga, y a veces, pocas, nos invita, a seguir el viaje de Preston por entre sus sentidos recobrados, alentándole a dejar un día más su ración de Prozium y conducirnos así hacia un final no por previsible menos deseable.

No se la pierdan, ya lo dijo farruquito: ¡M'ha gustao paaaaaayo!

viernes, agosto 26, 2005

Cuando calienta el Sol...

Hay quien decide poner alcohol de por medio, cuarenta metros de caida libre o simplemente tirar de gillettes. Yo vengo aquí. A la playa. Es lo único que parece funcionar estos días para capear la depresión y resulta mucho menos expeditivo. No soy un tipo con tendencia a la depresión, no me malinterpreten (tengo mis bajones, es cierto, pero quién no los tiene con la que está cayendo), a lo sumo me entra el bajón melancólico-metafísico y me da por ponerme a escribir pero es que con este solazo, en pleno mes de agosto, lo suyo es acercarse a la costa, pedirse una cervecita bien fría y, a recaudo de una buena sombra de chiringuito, estudiar relajadamente la fauna autóctona. Por lo general no acostumbro a permanecer más de cinco minutos sin la necesidad imperiosa de llevarme la jarra a los labios, en parte para saborear mi cerveza y en parte para ocultar la sonrisa (cuando no la carcajada) que la visión de determinados fenómenos evolutivos de la especie (querido Darwin; ¡A otro perro con ese hueso de "la selección natural"!) a menudo consiguen provocarme. Ustedes qué opinan.

martes, agosto 23, 2005

Momentos y sueños


" [...] El futuro lo desconozco. El pasado ya no lo tengo. Me pesa el uno como la posibilidad de todo y el otro como la realidad de nada. No tengo esperanzas ni saudades. Sabiendo lo que ha sido mi vida hasta hoy- tantas veces y hasta tal punto lo contrario de lo que yo hubiera deseado-,¿qué puedo presumir que sea mi vida mañana sino aquello que no presumo que sea, lo que no quiero, lo que me sucede desde fuera, incluso a través de mi propia voluntad? No tengo nada en mi pasado que recuerde con el deseo inútil de repetirlo. Nunca fui otra cosa sino un vestigio y un simulacro de mí mismo. Mi pasado es todo aquello que no conseguí ser. [...]"

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.





"Suele decirse, y con razón, que los recuerdos no pueblan vuestra soledad, sino que la hacen más grande."

G. Flaubert, Correspondance.








Hoy he soñado contigo; a veces lo hago. Supongo que aquello que la vigilia sepulta bajo toneladas de sentido común los sueños se encargan de rescatarlo, como si de un hallazgo casual se tratara, una joya con poco lustre o un vestido que aún admite arreglos. Han pasado muchos años, demasiados para conseguir entender el por qué de tus brumosas visitas, pero ahí sigues contra todo pronóstico, alguna noche que otra, obstinada como una de esas viejas puertas henchidas por la humedad que no consienten en cerrarse del todo. A veces pienso en tí y me pregunto qué habrá sido de todos aquellos proyectos tan tuyos, de aquel empaque resuelto, de tu alegría infinita y el coraje con que arrollabas el mundo, tan pequeño entonces. Hay días que cierro los ojos y casi consigo oírte reír, y vuelven todos tus besos, y las lágrimas, que también las hubieron; momentos en que casi me parece oler tu perfume y me giro buscándote con absurda y febril urgencia, listo para improvisar una escena ensayada cientos de veces , ejecutada con maestría en mi imaginación, en el mismo escenario en que me miras y sonríes y me aseguras que la vida te ha tratado bien. No hay reproches en mis sueños, solo encuentros y esa sonrisa tuya que siempre encerrará el enigma de los días que no nos dimos.

lunes, agosto 22, 2005

En buenas manos



"Un dirigente etarra cursó una carrera mientras estaba huido".

El titular pertenece a la vanguardia de hoy (Pág. 10). Pa cagarse. Al parecer, la joyita de la casa, que resultó ser, por aquel entonces, el número tres de la banda, pudo acabar la carrera de periodismo mientras se encontraba huido de la justicia, motivo este ( tocate las Bauers) que ha despertado el interés de la Fiscalía General del Estado (si no lo despierta esto apaga y vámonos) que ha decidido abrir una investigación. El susodicho huyó en 1992 sin haber acabado la carrera de periodismo, pero lejos de achantarse (con un par, Patxi), el tío va y se matrícula en el curso 1992-1993 de las tres asignaturas que le quedaban, aprobando una de ellas con matrícula de honor (justo la que requería un gran número de prácticas). El tío, que debió de pillarle el gustillo a esto de sacarse carreras bajo presión, con la UAP española y los Rangers de Parla pisandole los talones, va y se matricula en la facultad de Filología Geografía e Historia(¡Es que soy de Bilbao, oyes!). Zorion Zamacola, que así se llama el mozalbete (lo juro) actualmente se encuentra preso en una carcel francesa (Bois d' Arcay), menos mal, porque si no lo paran igual se presentaba a las elecciones nacionales, las gana y aqui no se entera ni Dios. Y es que da gusto comprobar cómo los servicios de inteligencia patrios gozan de una vitalidad y un saber hacer ("saber estar" lo que se dice estar... no están, pa que nos vamos a engañar) que resultan la envidia del extranjero.

domingo, agosto 21, 2005

Hollidays & coffee


Está claro, ¿no? Aquí andamos dando cuenta de los ocho días de vacaciones que me restan por disfrutar, los últimos de agosto. Frente al ordenador, los cines, mis libros o a un buen café (¡Cielo Santo, mi reino por un buen café!), los días transcurren con la misma inercia indiferente. Me esfuerzo por saborearlos sin prisas, ahora que no las tengo, recogiendo esos pellizcos de eternidad que se esconden tras las cortinas de la rutina y que, intuyo, son la única felicidad que nos es dado conocer en este mundo. El café. No sé por qué, ahora mismo mi vida (esa extraña sucesión de majaderías absurdas que acabarán con mis cenizas en una hurna y esta última...¡Cielos! ¿Quién se hará cargo de esta hurna? tomar nota: reflexionar y blogear sobre el destino de mis cenizas) está atravesando una curiosa fase que se obstina en orbitar en torno a dicho manjar de dioses. Es curioso, ahora que lo pienso nunca me ha gustado el café. Debe ser uno de esos convencionalismos sociales a los que nos aferramos incomprensiblemente y a los que al final acabas por aficionarte, algo así como las reuniones familiares; uno entra en un bar, se acerca a la barra y, casi automáticamente pide un café. Yo creo que en algún lóbulo cerebral se esconde un amasijo de neuronas cuyo cometido es obligarte a decir "un cortao" cuando en realidad sólo pretendes preguntar por el lavabo. Es instintivo, da igual la mierda que te sirvan, tú te lo tomas y en paz. Los matices aparecen luego cuando, por ejemplo, tras un año entero de consumir fregado de platos, un buen día alguien te planta ante los morros un verdadero café. Yo mismo he pasado un año entero consumiendo deyecciones de gaviota con leche natural, cada mañana, durante todo un año. Lo juro. En un restaurante griego que se encuentraa escasos metros del trabajo. Entro, sé que van a ser deyecciones de gaviota, pero las pido y me las tomo. Hay que joderse. El problema, como decía, aparece cuando de los ñordos de gaviota, te pasas a la ambrosía de los cafetales celestiales. Mi último descubrimiento: "Los Frapuchinos". Háganme caso, acérquense al Starbucks coffee más cercano que tengan, pidan un frapuchino con base de café y aroma de vainilla. El tamaño mediano bastará para saciarlos. Si lo aderezan con un pedazo de tarta de queso y fresas bañado en caramelo de fresa es probable que alcancen un orgasmo (¿Cómo coño creen que lo hizo Meg Ryan en la película "Cuando Harry encontró a Sally"), vamos, lo más parecido al cielo que en un establecimiento pueda ofrecerse por un par de euros. Palabrita.

sábado, agosto 13, 2005

El mechero de Brando




"We must kill them. We must incinerate them. Pig after pig. Cow after cow. Village after village. Army after army...."

Ocurrió hace un par de días, tal vez tres. Nada serio, aunque pudo haberlo sido. Una especie de perturbado se coló en el tren y se dedicó durante todo el trayecto a lanzar improperios y a proferir la más virulenta diatriba que contra los pobres y somnolientos viajeros dirgirse pueda. Pedía fuego a todo el mundo con un tono de interrogatorio pendenciero seguramente aprendido en sus muchas horas de vigilia televisiva en el sanatorio de donde jamás debió haber salido. Exigía un encendedor con el que prender una especie de canuto chusco y desproporcionado que exhibía con la misma insolencia con que porfiaba. Lucía, además, el aspecto propio de los turistas de chancleta y riñonera con los que acostumbramos a compartir asiento en los vagones estos días: con la cabeza completamente afeitada, camisa de manga corta desabrochada para que todos pudiésemos contemplar aquel prodigioso abdomen de zampabollos compulsivo; unos pantalones de deporte ceñiditos hasta donde el decoro de un demente dice basta, y unas monísimas chanclas de maruja playera. ¿Tienes fuego?, me pregunta. Dedico apenas unos segundos para meditar si merece la pena aclararle aquello de que en un transporte público no está permitido fumar, pero el instinto o la providencia divina me obligan a contestar simplemente que no fumo. El tío retrocede un paso torciendo el gesto y exhalando violentamente una bocanada de aire (rollo "se me están hinchando los cojones"), da media vuelta y mirando al techo exclama: ¡Me están vacilando!, ¡Encima me están vacilando! Huelga decir que para entonces (antes de que continuara con no sé qué de Franco) un servidor ya sabía que aquella calva reluciente no llevaba nadie a los mandos. Empezamos a intercambiar, los allí presentes, miradas de desconcierto y alguna que otra sonrisa mal contenida. El interfecto coje aire y repite la operación con el resto de pasajeros, siempre igual: él pide, nosotros negamos o nos encogemos de hombros y él arremete con sus vesánicas salidas de tono. Desapareció tal como vino no sin antes repetir el numerito tres o cuatro veces, cada vez que aparecía por las portezuelas que comunican los vagones y de las que se servía para atormentar a todo el tren. Los revisores y los seguratas bien gracias (otro día les dedicamos unas líneas y un recuerdo para su puta madre).
El caso es que esa misma mañana los periódicos se desayunaban con imágenes de un sujeto que parecía el clon caducao del tipo del puñetero mechero. El abuelo ese que trató de disolver por su cuenta, pistola en mano (con un par de huevos y deditos de frente, escasos) una manifestación en Roquetas de Mar, donde, al parecer, unos guadias civiles con vocación y armamento de"ninja de mercadillo" se cargaron a un pobre hombre en el cuartelillo. No he podido evitar evocar aquellas palabras de Kurtz en "Apocalipsis now": ¡El horror! ¡El horror! No he podido evitarlo, digo, porque como el Kurtz de Brando eran aquellos tios, aquellas réplicas baratas y trasnochadas con las que me había tropezado dos veces el mismo día. Pude recordar entonces unas palabras del mismísimo Brando que, como por ensalmo, parecieron revelárseme para acabar de digerir los acontecimientos recientes: "Todo pasa. Nada dura más que un rato. Si aprendes esto, la vida se hace más fácil". Gracias Marlon.

sábado, agosto 06, 2005

El Viaje Vertical



Premio internacional de novela Rómulo Gallegos en su XII edición (2001). "El viaje vertical" es "el viaje sin retorno, la odisea rectilínea y sin Ítaca que transforma a un individuo que ya no regresa a casa". El septuagenario Federico Mayol se ve obigado a abandonar el domicilio conyugal tras la celebración de sus bodas de oro. Acuciado por el rechazo de su mujer y el hastío de una realidad que no ofrece salidas, Mayol emprenderá un viaje iniciático a través de Portugal que concluye, junto a su frustración cultural, en la isla de Madeira.
Sencillamente imprescindible para cualquier adicto al autor. A destacar conceptos tales como "puerto metafísico", "la Atlántida" o la consabida alusión permanente a otras obras y autores que ya es marca de la casa,"Bouvard y Pècuchet" de Gustave Flaubert, entre otros.

ENRIQUE VILA-MATAS
BIOGRAFÍA:



"Enrique Vila-Matas nació en Barcelona en 1948. En el 68 se fue a vivir a París, autoexiliado del gobierno de Franco y buscando mayor libertad creativa. El apartamento donde se instaló se lo alquiló la escritora Marguerite Duras. Durante estos años subsistió realizando pequeños trabajos como periodista para la revista "Fotogramas", e incluso colaboró como figurante en una película de James Bond.
Se hizo escritor tratando de imitar a otro autor, que consideraba raro "del que no había leído una sola línea pero del que conocía en detalle todas sus rarezas, el polaco Witold Gombrowicz". Cuando finalmente leyó a Gombrowicz "pude advertir que no me parecía en nada a él, y descubrí de paso que había desarrollado una voz propia y singular".
Vila-Matas publicó su primer libro: "La asesina ilustrada" en 1977, desde entonces no ha dejado de escribir quizás porque, según ha dicho él mismo, “escribir es corregir la vida, es la única cosa que nos protege de las heridas y los golpes que da la vida.”
Con la publicación de su "Historia abreviada de la literatura portátil" comenzó a ser reconocido y admirado en el ámbito internacional, especialmente en los países latinoamericanos y en Portugal.
Sus obras son mezcla de ensayo, crónica periodística y novela. Su literatura, fragmentaria e irónica, diluye los límites de la ficción y la realidad.
Rodrigo Fresán escribió que “una forma más tonta que extraña de definir a Vila-Matas sería afirmar que se trata del más argentino de los escritores españoles. Después de todo, allí están la manía referencial y el siempre dúctil aparato enciclopédico, el humor en serio, los juegos metaficcionales donde el autor es siempre protagonista, las apelaciones cómplices a su lector, y el tránsito cosmopolita, constante y sin compromiso, por las bibliotecas y las ciudades”.
Ha desarrollado una amplia obra narrativa que se inicia en 1973 y que hasta la fecha ha sido traducida a nueve idiomas. Actualmente es uno de los narradores españoles más elogiados por la crítica nacional e internacional, aunque los premios y el reconocimiento en España le han llegado tardíamente. "(texto extraído integramente de aqui)

viernes, julio 29, 2005

Frases

"...hay historias perdidas en las arrugas de todos los rostros y en los ojos opacos de todos aquellos que ha ido venciendo la vida"

La frase es de Rafael Marín y pone fín a la entrada títulada "EL QUE LA LLEVA LA ENTIENDE"(2005-07-28), de su blog (que os recomiendo encarecidamente) "Crisei". No he podido reprimir el impulso de abrir un post tan sólo para escribirla, para hacerla mía de algún modo, supongo. Hay frases que merecen un libro entero, como coartada o mero soporte; el abrigo de cientos de páginas y de palabras que las arropen y las mantengan a cubierto, pacientes y embozadas, a la espera de que alguien las lea y decida adoptarlas. Merece la pena leer aunque sólo sea para descubrir una buena frase. Lástima que mi memoria de pez no me permita retenerlas. En fin.

miércoles, julio 27, 2005

Pórtico



Sé que no debería destripar el final de este libro. Sé que no es muy correcto empezar la casa por el tejado. Pero aquí soy yo quien ordena y manda, y como de todas maneras no lo va a leer nadie... pos eso. La cuestión es que hoy he acabado este libro (lo que no encierra demasiado mérito por mi parte porque la verdad es que se lee sólo) y el final me ha sorprendido gratamente por dos razones. La primera porque es un final que se agradece en tanto en cuanto consigue sorprenderte, y lo hace de un modo sencillo, tal vez, porque el propio género así lo exige (debo reconocer que no soy un ávido lector de inveteradas inclinaciones literarias en lo que al género fantástico se refiere y tal vez por ello mi grata impresión por esta o cualquier otra lectura de similares características no encierra más misterio que el que pueda contener la sonrisa de un niño en un parque de atracciones). La segunda razón es porque un final así te enfrenta a una situación inimaginable dentro de nuestras mundanas pautas referenciales, por lo que exige un esfuerzo mayor, si cabe, por empatizar con el protagonista de la historia. Que sí, que sí, que se me va la pinza por momentos, muchos sorrys para todos. Permitidme que os ponga en situación:

"Robinette Broadhead es el nombre del protagonista de esta novela, trabaja en las minas de alimentos y le toca la lotería. Con el dinero que ha ganado invierte en un viaje a Pórtico, una estación espacial alienígena abandonada, que contiene maquinaria extraterrestre totalmente incomprensible para los seres humanos, entre la que se encuentran unas naves que todavía funcionan. Cada viaje es tentar a la suerte, porque el destino puede que sea una estrella nova, un agujero negro, y en el mejor de los casos, un planeta inexplorado. Los pilotos que suben a las naves saben que tienen muchas posibilidades de no volver, pero también saben que cualquier hallazgo que realicen puede reportarles la riqueza para toda su vida. Este es el marco en el que se desarrolla una de las novelas mas interesantes de la ciencia ficción. " (texto extraido de aquí)

Afoto del autor: Frederik Pohl

La verdad es que una vez leido esto, muchos de vosotros optarán por pasar el día haciendo labores de mayor enjundia, como por ejemplo limpiar la pecera o directamente pasar a la "rascada gonadal" frente al televisor, que es un deporte patrio muy nuestro al que por nada del mundo quisiera que renunciaseis. La cuestión es que (volviendo al destripe original) nuestro amigo Robinette pierde el amor de su vida por culpa de un accidente del que es responsable en gran medida. En uno de esos viajes varias naves acaban aproximándose peligrosamente a la órbita de una de esas peculiaridades llamadas agujeros negros y debido al susodicho accidente la nave de Rob es la única que vuelve a casa. La paradoja reside en que al llegar a Pórtico había transcurrido un año para los habitantes de la estación espacial, y tan sólo unas semanas para Rob. A su llegada éste es colmado de gloria y de las bonificaciones acordes con los descubrimientos reportados por el viaje. Pasan los años y Rob, pese a nadar en la abundancia, no puede dejar de sentirse culpable por la pérdida de Klara (nos ha jodido), que sigue vagando en algún lugar del espacio junto al resto de la malograda tripulación. Esperando ayuda inutilmente y consciente de que ha sido traicionada, relegada, abandonada por Rob, presa eternamente, en definitiva, de una distorsion espacio-temporal (no me obliguen a entrar en detalles que me pierdo) que la mantiene anclada en algún lugar del espacio mientras Rob envejece a años luz de distancia. ¿Os imaginanáis lo que debe sentirse con tu media naranja a años luz de distancia, no acabando nunca de morir, ni de envejecer? ¿Es posible imaginar que mientras transcurre toda tu vida (culpabilizándote por la pérdida de alguien que ni siquiera ha muerto y de la que, por tanto, jamás puedes desvincularte emocionalmente del todo) para ella sólo están transcurriendo unos minutos, tal vez horas de angustia e incertidumbre? Pa cagalse ¿sí o sí?. ¡Ya ves neng!


Así me temo que sus habéis quedao (digo yo que el de la manita andará pensando que a la piva el pecho le cuelga un poco y el de el pantalón rojo tal vez se haga ilusiones con la piva, que ya la véis, ni siente ni padece), víctimas de esta otra paradoja más familiar: la "espacio-cogorzal", otro día la abordaremos como es debido, que no tengo el cuerpo para tanta metafísica.

martes, julio 26, 2005

"Blind Justice"


Los lunes a partir de las 01:00 horas (hay que joderse), Telecinco estrenará el episodio piloto de “Justicia Ciega”, una producción de Paramount para ABC, que no superó su primera temporada en antena, estrenándose en marzo con 12,3 millones (aunque las audiencias fueron cayendo hasta sumar menos de 7 millones en sus últimas citas) y siendo cancelada el pasado mes de mayo. La producción narra las vivencias de Jim Dunbar, que tras quedarse ciego en acto de servicio, decide renunciar a una indemnización para seguir trabajando con la ayuda de su perro.En su nuevo trabajo, Dunbar trabajará con los detectives Tom Selway, Marty Russo (que no dudará en humillar a Jim) y Karen Bettancourt (una policía especializada en homicidios). En su vida personal, Jim contará con el apoyo de su mujer Christie, que le ayudará en sus momentos de debilidad, pese a las pasadas infidelidades de Jim. No sé que tal puede estar porque yo, pese a tenerlo grabado, todavía no lo he visto. Eso sí, por muy mala que sea esta serie siempre estará a años luz de bodrios patrios como "los Serrano" o "mis adorables vecinos". ¡Menuda Mierda!

domingo, julio 24, 2005

Bricopollas



Sí, es posible que me haya excedido. Que un título como este, lejos de ser gracioso, lo único que consiga es hacer pensar a los imposibles lectores de este blog que su autor es un grosero, como poco. Lo cierto es que solo pretendía desahogarme y la culpa de mi lamentable estado de nervios la tiene el capullo que dirige el programita conocido como "Bricomanía". Sin duda este es el tipo responsable del mayor índice de separaciones y divorcios de nuestro país. Porque ustedes no saben lo que supone estar casado y asistir en familia a la emisión de uno de esos programas. Al principio todo era muy sencillo e incluso se agradecía que un alma caritativa se dignara a iluminar al resto de los mortales sobre los usos de las diferentes herramientas que existen. Mi padre aporreaba los clavos con lo primero que le venía a mano, sin ir más lejos, motivo por el cual tardé muchos años en descubrir para qué sirve un martillo. La cuestión es que hacía tiempo que había perdido la pista a este programa. Sabía que ahora es telecinco y no la primera de TVE quien lo emite. Lo que no sabía era que los contenidos del programa habían superado con creces toda expectativa humanamente previsible. Ahora el de la barba ya no se conforma con enseñarnos a colgar un cuadro o a pintar una pared como Dios manda, no, ahora se dedica a enseñarnos cosillas tales como ¡Construir una piscina en nuestro jardín! ¡Pero es que este tio no se ha enterado de cómo anda la vivienda en este país, o de los metros cuadrados de que disponemos!
Pero eso no es todo. Ahora el resumen previo a la hazaña ya no cuenta con los utensilios típicos: tornabís, martillo, cola en sus múltiples variantes, tornillos, etc; ahora nos recomiendan utilizar hormigoneras o retroexcavadoras (juro que en el capítulo de hoy salía el tío manejando uno de esos trastos y excavando en el jardín, que paracía McGiver, el tío). ¡Arg! Cómo le odio. La parienta le mira, ve lo que hace, y luego, claro está, compara. Ahí empieza el problema. Cuando tienes que explicarle que en la tele no todo es como lo pintan. Porque digo yo que el capullo ese no será tan multiusos y perfectito como parece, ¿no? Otro día hablamos del comeflores de la coleta, que también taladra lo suyo con los geranios, los tiestos, el abono y esos infernales nombres botánicos.

Mírenlo ahí, tan pancho. Riendo como quien no sabe de qué va la cosa. Casi diría uno que ajeno a todo el mal que provoca semejante bestia parda. Si es que encima va de guapo. Por cierto, ¿Habrá hecho él ese extrañó sofá estantería?

sábado, julio 23, 2005

Andrew



Thomas Lenk, que así se llama la criaturita, nacio el 16 de Junio de 1976 en California, y es sin duda la revelación consagrada en esta séptima y última (¡Snif!) temporada de "Buffy cazavampiros", que empezó con el desconcierto propio con que Whedon acostumbra a dar sus primeros pasos (tal y como ya ocurriera en la sexta, con la dichosa resurrección de la cazadora y la interminable sucesión de capítulos en los que Buffy permanecía desorientada dando tumbos existenciales por una trama argumental que parecía no coger cuerpo ni a la de tres). Pero enseguida cobró una inercia frenética en la que acontecimientos y personajes parecen mezclarse para llevarnos en volandas hacía la culminación del apocalipsis más publicitado de la historia. Y en medio de semejante zarabanda de cazadoras, supervillanos etéreos o con alzacuellos y los scoobys de siempre (bueno, los de siempre no: un Giles que ya no pinta nada, una Willow que sin Tara y sin su magia no parece nuestra Willow, una Anya más currada y absurda sin su Xander que, a la vista de su papada jamonera, bien hace Whedon en chapar el garito antes de que a la peña le dé por lanzarle arpones), en medio del fragor de la batalla en ciernes con las hordas de "el primero" asomando la cabecita por entre los resquicios del sello, se alza una vocecilla de niñato tipo "yosoyrebeldeporqueelmundomehizoasín", unas hechuras desgarbadas y un amaneramiento de crio consentido que dan cuerpo al personaje de Andrew, el supervillano friky que parece haberse tomado unas vacaciones del reverso tenebroso en que permaneció instalado durante la sexta temporada de la mano de Warren y Jonathan. Este ha resultado ser el contrapunto ideal a todo el drama y la tensión que subyace a lo largo de la historia, una suerte de paréntesis que permite coger aire para sonreir y olvidar que Sunnydale descansa sobre la boca más hambrienta del infierno Whedoniano. Este chaval se ha ganado el corazón de todos los seguidores del Buffyverso y no me parecería descabellado brindarle la oportunidad de explotar esa genialidad humorística que desprenden sus frases ( le dobla un tal David carrillo, reconozcamos su parte del curro) como partícipe o protagonista principal, incluso, de otro Spin-off propio de la factoría Whedon. Sin duda sería la excusa perfecta para que todos los Buffyfreaks, que somos legión, tuvieramos dónde saciar nuestra necesidad de seguir participando en este mundo condenado a la extinción si nadie lo remedia. Nuestro Andrew apareció regularmente en la serie durante la sexta y séptima temporada, aunque, curiosamente, su entrada inicial tuvo lugar durante la cuarta, donde hizo sus pinitos como vampiro lacayo de Harmony. A pesar de que junto a Warren y Jonathan formó el triumvirato de villanos más surrealista que se haya visto en televisión, es en solitario cuando su personaje cobra mayor relevancia y parece rememorar las intervenciones que en sus inicios aportara Xander al grupo (antes de que se convirtiera en el "revientabásculas" Xander, claro. Y encima le cambian un ojo por un parche, lo que le faltaba para que su "sex appeal" subiese enteros). ¿Por qué acaba “Buffy”? Según todos los indicios, “Buffy, Cazavampiros” terminó porque Sarah Michelle Gellar así lo decidió, aunque la audiencia había caído (sumó 3,8 millones de media en su séptima temporada), UPN quería continuar con la serie (que era su espacio más visto y de mayor presupuesto) pero Sarah Michelle Gellar quería triunfar en el cine. Por lo visto, la decisión de Sarah provocó el enfadó de Alyson Hannigan, que apostaba por seguir en la serie, una depresión a Nicholas Brendon, que cayó en las garras del alcohol y el fichaje de James Marsters por “Angel”, que fue cancelada un año después.
El final de la séptima temporada ha sido el final de la serie. No habrá más Buffy (ya veremos). Se acabaron los vampiros de ceño imposible estallando a estacazos como relojes de arena. La historia no parecía dar más de sí y al director se le intuía cierto cansancio que a menudo se reflejaba en gran parte de los capítulos para tristeza de todos cuantos hemos seguido y disfrutado las desventuras de los Scoobys. Siempre nos quedará Andrew cuando alguien reproche a Whedon su séptima temporada, el final de Anya o el de Spike (último buque insignia de la serie). Mejor un punto y final, porque sin ellos ya solo me queda el consuelo de que alguien convenza a Whedon para lanzar una serie sobre Andrew y así, al menos, echar unas risas.

miércoles, julio 20, 2005

La mala educación

No amiguetes, no. esto no va de la última majadería fílmica de la locaza manchega. Esto es simplemente una reflexión metafisicocárnica de las mías, mismamente (pa cagalse, vamos). Pues resulta que estaba yo en un tren "camino de" o de "vuelta de" (practicamente vivo en un vagón de tren) cuando el destino me ha señalado para situarme en la encrucijada que todo hombre debe acometer en algún momento de su vida: ceder o no ceder el asiento al prójimo. La solución es sencilla cuando uno se limita a contemplar a éste como la abstracción social que es. Un pringao que ha llegado tarde, un cuerpo (hay pocos, la mayoría son bultos) que expele, transpira, aveces incluso rezuma sustancias que no aparecen ni en la tabla periódica de los elementos, un mostrenco que cabecea y ronca durante el trayecto, algunos incluso hablan, o ya directamente insultan. Que te ponen la pierna, la cabeza o cualquier otro apéndice encima a la que te descuidas. Que graznan una especie de rugido cavernoso, fétido y cazallero a modo de disculpa cuando consigues despertarles sacudiendotelos o chascando la lengua quinientas veces (que pareces un pastor con tics maxilofaciales por un subidón pastillero). Hasta aquí todos de acuerdo pero ¿qué hacer cuando es una fémina quien nos pone ojitos lánguidos? Ahí la cosa ya cambia y a no ser que seamos uno de los especímenes de cuya pormenorizada descripción ya he dado cuenta, lo normal, queridos míos, es ceder caballerosamente el asiento siempre y cuando se den algunas de las siguientes condiciones:
A) La señora es amorfa.
B) La señora esta que se cae de vieja.
C) La señora está embarazada.
D) La señora presenta una caprichosa combinación de cualquiera de las anteriores condiciones.
E) La señora no se sabe si es señora o señor pero lleva pendientes y falda (dejarlo correr si esta es a cuadros y por las cercanías divisáis alguna gaita).
F) La señora está que te cagas de buena y tú le cedes el asiento porque sí (vaya a ser que suene la flauta y ella te ceda otra cosa).

El único problema que le veo yo a esto es cuando se confunden o solapan dichas condiciones, cosa que desgraciadamente ocurre en muchas ocasiones. Por ejemplo cuando la señora parece embarazada pero en realidad es amorfa, o cuando crees que es muy mayor pero en realidad es más joven que tú aunque parezca curradísima, o cuando dudas si es un perico porque la señora tiene bello para gastar el sueldo en Gillettes y no sabes si es un fulano en plan andrógino o una licántropa de Parla ¿Qué hacer entonces? ¡Ah! Ahí os quiero ver luciendo buenos modales. ¡Con un par! ¿hay que jugársela y probar suerte o nos hacemos los locos? Os propongo unas cuantas soluciones para salir del lío:
A) Lleva siempre un libro contigo, puede ayudarte a pasar desapercibido. Ideal si el libro trata sobre algún tema que eche pa trás ("la esquizofrenia y yo", "Cómo encontrar curro al salir del talego" "Cómo castrar con las muelas del juicio", etc).
B) Llevar gafas de sol y poner cara de tio duro con ganas de sacar la mano a pasear, rollo B. Willis o S. Seagal.
C) Hacerte el dormido.
D) Simular tics y hablar sólo (nunca falla aunque hay peña que ni por esas)
E) El último recurso: No te laves. Si ya eres de los que sigues esta norma persevera y expulsa algunos gasecillos a tu alrededor, que se note tu "efecto Axe".
Esto ha sido todo, amiguetes.

domingo, julio 17, 2005

Gran Prix




Sí, sí, ya sé lo que deben andar pensando: "Otro gilipollas que sigue el gran prix". Pues no, ni muerto me trago al Ramontxu ese. Los motivos por los que adolezco de cierta gilipollez mental no se deben a este programa televisivo y tampoco vienen al caso. De hecho su visionado hubiera agrabado enormemente mi ya maltrecha capacidad cognitiva y mi neurólogo me tiene rigurosamente prohibido tratar de asimilar conceptos para los que, sencillamente, no estoy preparado. En fin, al turrón, el caso es que esta mañana he pasado por casa de mi vecina para hacerle algunos arreglos en el jardín (abstenerse de hacer chistes fáciles). Lo había pospuesto durante demasiado tiempo (por que ella lo vale) y estando como estoy de vacaciones (aunque sea mi último día) me parecía impropio de una persona de mi condición moral hacerme el sueco en plan Acebes (Angel no Octavio) cuando se le pregunta por el 11M y la participación de ETA en el evento.


Total, que ya me ven ustedes pertrechado de toda suerte de herramientas, bolsas y escalera de ocho peldaños dispuesto a cruzar el saloncito de la Angelita , que es como se llama mi señora vecina, caminito de su florido patio cuando me percato de que la familia (es un decir: una niña despeinada y muda, creo, en camisón, creo, bostezando cada treinta segundos y rascándose cada diez; la abuela, supongo, con un peinadito afro, unas gafas de culo de botella anís el mono y una bata estampada ideal para camuflarse en una casa de guarrillas; el perro que no responde ni por su nombre, de raza inclasificable, rascándose compulsivamente y obligándome de paso a que deje la escalera para empezar a rascarme yo a mi vez, y la Angelita que me dice buenos días agitando el brazo- es que no ve muy bien- y soltando espumarajos de leche con "Golden Grahams", que la pierden) está de buena mañana frente al televisor, partiéndose de la risa con unos tíos vestidos de boya incapaces de mantenerse en pie. Imáginen mi desconcierto. Yo que pensaba que nadie en su sano juicio era capaz de perder cinco minutos de su vida ante semejante bodrio televisivo y justo a escasos metros de mi casa... de nuevo ¡El Horror!

Y es que algo debe tener el agua cuando la bendicen, digo yo. Porque el programita de marras lleva once años en televisión, que es la edad mental que yo le echo al que se aficiona a verla. En cambio series de televisión de reconocido prestigio como Everwood, son eliminadas de la parrilla televisiva sin miramientos, partiendo por la mitad la emisión de la que ya era su tercera temporada, aludiendo a escasos índices de audiencia (léase: necesitamos el mismo número de mendrugos que babean con el "gran prix"). Es lo que tiene aficionarse a series de television: debes encomendarte a todos los santos y rezar para que la contraprogramación o el dichoso "share" no te deje tirado (pero eso es otra historia). Desde aquí hago un llamamiento para que, de una vez por todas, el españolito televidente se anime y se proponga hacer un esfuerzo televisivo (tal vez supremo), para evolucionar sobremanera y así alcanzar la siguiente fase, el próximo estadio evolutivo que le convierta realmente en un H. Sapiens Sapiens. Repitan conmigo en voz alta, muchas veces y seguiditas la palabra "Sapiens". Pues eso.
Desgraciadamente, al Jonhatan y al Richal, hermanos (pa qué negarlo) ya no hay quien los desenganche del gran prix. Fueron criados, al decir de su santa madre, "con leche materna y el Gran prix hasta que me cumlieron los 18". Actualmente apenas se les ve por el barrio. Algunos vecinos dicen que los han visto turnarse para ir al Condis a por pilas para el mando, ya que la mayor parte del día andan viendo reposiciones de temporadas anteriores. Se han presentado al casting 317 veces pero al final siempre los han echado para atrás porque son demasiado inteligentes para concursar. Parece ser que no dan el perfil. Tócate los cojones.

sábado, julio 16, 2005

¿Entiende alguien a Tolstoi?


"El amor no existe. Existe una necesidad carnal de comunicación y una necesidad racional de un compañero para la vida. La prueba de la inmortalidad del alma es su existencia. Todo muere, pueden decirme. No. Todo se transforma y a esta transformación nosotros lo llamamos muerte, pero nada desaparece. La esencia de todo ser - la materia - permanece. Hagamos un paralelo con el alma. La esencia del alma es el conocimiento de sí misma. El alma puede transformarse con la muerte, pero el conocimientro de sí misma, es decir, del alma, no muere."
Tolstoi 19/10/1852
"¡Qué bonito!", me digo a mí mismo tras leer estas palabras al tiempo que busco algún soporte que dé cobijo al chicle con el que ando dando vueltas desde que entré en la biblioteca. Qué bonito y qué profundo. Qué tío el Tolstoi ese, oyes. Qué claro lo tenía tó. Osea que el amor no existe, vale tío, aluego se lo explico a la parienta pero despacito, que tiene una facilidad para tirar chanclas...y siempre acierta la jodía. Peladita tengo la coronilla de las chancletás que me propina cuando se pone (de los nervios). Total que pego el chicle bajo el monitor del capullo que me presta el libro, me despido alzando la manita y agitándola mientras sonrío, rollo reina de Inglaterra (anotar en la agenda: "dirigirle la palabra algún día al bibliotecario antes de que me dé por Autista o que simplemente me dé"), salgo a la calle rumiando todavía esas palabras y entonces caigo en la cuenta: ¡El horror! si nada desaparece eso quiere decir que tengo suegra para rato. Y trato de imaginar en qué coño se puede transformar mi suegra para perpetuar el tormento a que me tiene sometido desde tiempos inmemoriables. ¡Que perra suerte la mía! ¿Tendrá razón el Tolstoi? ¿Tenía suegra? ¿Y su mujer, lanzaba también ella las chanclas con la gracia y donaire con que lo hace la mía? ¡Ah! la mía, la mía...
- ¿Qué horas son estas? ¿De dónde vienes? ¿Tienes tabaco?
- Sabes que no fumo cielito, vengo de la biblioteca y... ¿cuál era la primera pregunta?
- ¿De verdad esperas que me crea que vienes de la biblioteca?
- Pues claro, y he estado leyendo a Tolstoi, ¡ahí es ná! Y el tío dice que tú eres una necesidad carnal para toda la vida, bueno, para toda la vida no, sólo hasta que te transformas. Y que tu madre no se va a morir porque al parecer tiene alma, ya ves tú, ¡quién había de decirlo! sí hubiera jurado que nisiquiera se reflejaba en los espejos, ja, ...¿qué pasa? No me mires así que tú no tienes ni idea de quien era Tolstoi ¿Te encuentras bien? ¿Por qué te agachas? ¿Te apretan las chanclas?

jueves, julio 14, 2005

EN 100 AÑOS...


Parece ser que la tendencia demográfica nos aboca irremisiblemente a la senilidad universal. En el 2050 el nuestro será el país con más ancianos del mundo, después de Japón (más o menos como ahora pero a lo bestia). Treinta de cada cien tios podrán jugar al tetris con lo que queden de sus dientes, desplazarse como el Terminator en las escenas pre-"sayonaya baby" y colarse descaradamente en el Condis aludiendo a unas incipientes cataratas (los japoneses lo tienen a huevo con esos ojitos de hucha que se gastan los jodíos) o cualquier otra anomalía visual de esas que te obligan a pasear con las lupas de King Kong. Y en ese mismo club se incluye un servidor, siendo muy optimista, ya que por esas fechas habré alcanzado los 79 años. Curiosamente ayer apareció otra noticia en el telediario que junto con la anterior conforman una de esas atmósferas informativas tan densas como sospechosamente confabuladas para acabar de mosquearte el día. A saber: ha salido a bolsa una empresa dedicada al trascendental mundo de la estética y de la que me guardo muy mucho de hacer publicidad porque bastante nos machacan todos los días por TV con unos anuncios donde tías como diosas nos aseguran con cara de zorronas (rollo "Britney-peino-canas-yaún-nohe-tocao-pelo") que lo suyo no es de fábrica, cuando cualquiera puede ver que lo que no es de fábrica humana son los bisturís para semejante trabajito fino. Total que como yo lo veo, con la población acumulando lorzas pliegues y arrugas a marchas forzadas, empresas como esas no sólo van a proliferar como setas sino que sus cotizaciones en el parquet van a retirar a más de uno (vease a Marujita y Parada en su yate rollo bollo-sado). Al tiempo, la arruga, además de bella, puede ser muy, pero que muy rentable.

martes, julio 12, 2005

PRUEBA PILOTO

No puedo evitar sentirme así, de esta guisa, cada vez que alguien me hace una pregunta que guarde relación con la informática. De hecho, y ahora que lo pienso, no puedo evitar sentirme así cuando se me pregunta algo. Es una especie de bloqueo místiconeuronal que me reduce al mismo plano existencial que las amebas, pero con gafas ( de las que leen pero no retienen, vamos). Total, que aquí estoy peleándome con los entresijos virtuales de estos inventos diabólicos para dejar constancia de que las amebas también son capaces de crear su blog. Es una prueba piloto. Denme tiempo. ¿Alguna pregunta?