lunes, septiembre 03, 2007

Sordo

Hay días que uno se siente ridículo, inmensamente ridículo. Estás cansado. Te odias por ser todas esas cosas que no estaban previstas, cuando el mundo era un desplegable inmenso y podías situar la "x" donde quisieras. Tiran de ti en todas direcciones. Te dicen lo que debes hacer. Te dicen incluso lo que eres. Y tu les escuchas atentamente. Les escuchas con toda tu buena voluntad hasta que te das cuenta de que ya no eres capaz de escuchar más. No eres capaz de escuchar nada por encima de ese ruido ensordecedor que te sale del pecho.

2 comentarios:

English Man dijo...

Si no sabes donde demonios poner tu X en el mapa, si no encuentras la brújula en tu bolsillo, si pierdes oído o escucha por exceso de repetición, si estás cansado de que te acompañen de la mano, si el ruido de tu pecho te está volviendo loco; siempre estaré a tu lado con un bourbon en la mano para compartirlo contigo.
Un abrazo colega.

Ximet de la Canya dijo...

Pero eso... eso le pasa a cualquiera.
Lo que no es tan frecuente es tener a alguien al lado dispuesto a compartir su bourbon. ¡¡¡Felicidades!!!